Mis Gatos

Publicado el 17 de noviembre de 2023, 20:02
gatitos

Los gatos son los animales más tiernos y a la misma vez más salvajes. Los gatos son los animales domésticos más inteligentes.

 

"Les presento a mis gatos,

parecen flores en los balcones,

¡Que gatos más dormilones!

 

Toda la noche jugando,

mientras que de día se la pasaban roncando.

 

La madre gata, hambrienta como fiera de tanto amamantar,

entraba despacito en la cocina para pedir y sin parar de maullar

se hartaba de comer y una vez tendida,

los cuatro gatitos la rodeaban para mamar ya que su leche era para ellos la principal comida."

 

No llegue a bautizar a ninguno. Todos tenían el mismo nombre: MISI. Y cuando yo decía MISI se me acercaban todos. Eran cuatro hermanos, aunque en la foto solo salen tres. Es porque estos eran muy mansos, muy tiernos y los más dormilones. De los cuatro no me queda ninguno. Tampoco tengo a la madre. 

 

"La historia es larga.

Te la contaré un día de estos.

Bueno ¿y qué me dices de los versos?"

 

Fíjate que me encanta leer y escribir. Y no solo escribir si no que me las doy de compositora, de poeta. En mi infancia soñaba con ser poeta, escribía muchísimas poesías. Se las recitaba a mis padres y abuelos y me decían que lo mío era un don pero la verdad que mientras fui creciendo dejaron de darme la importancia que yo necesitaba para seguir componiendo y así lo fui dejando. "Pero lo mío sigue ahí, dentro de mi cabeza, dentro de mi sentir, dentro de mi."

 

A día de hoy no soy poeta, pero me paso el día inventándome frases con rimas solo con pensar en cualquier cosa. Es como cuando alguien te habla y tú le contestas con frases de canciones. Pues lo mío es parecido. Me encanta la poesía. Transmite tanto en tan pocas palabras.

 

Pero dejemos de un lado la poesía y que no se nos olvide que aquí hay una larga historia sobre unos preciosos y amorosos gatitos.

La cosa fue que cuando me vine a vivir con mi actual pareja resulta que tenía una gata con cuatro crías. Los gatitos tendrían unos tres meses. Pero es que aparte de los gatos también tenía 3 perros mini. Una locura ¡vaya! Tener animales de compañía en casa tiene sus ventajas y sus desventajas.

Lo bueno era que todos se llevaban digamos que bien. Los perritos les tenían cierto respeto a los gatos, más bien les tenían un poco de miedo y los gatitos hacían lo que les daba la gana. Mejor dicho, que en la casa mandaban los gatos. Y nunca había peleas entre ello. Y lo mejor era que todos vivían a gusto y nos hacíamos compañía los unos a los otros.

Lo malo era que había mucho desastre por todos lados. Y los 4 gatos parecían ser 40. Mientras uno dormía en el sofá otro estaba haciendo sus necesidades detrás del sofá, otro encima de la mesa del comedor y otro encima de la hornilla oliendo la olla de la comida. Cortinas rotas, suciedad y pelos en la cama, sillones y sofás rotos. Y yo me volvía loca cuando veía que cada vez había más desastre en la casa.

Pero cuando los veía por las mañanas, estirados en las ventanas tomando el sol sentía tanta ternura que se me olvidaba todo el desorden. Y por las noches nos hartábamos de reír cuando se liaban a jugar. Eran un no parar.

Hicimos un balance, mi pareja y yo, y decidimos darlos en adopción. La suerte digamos, fue que se los dimos a una tita nuestra que vive en el campo y que siempre ha tenido animales y a ellos los sigue teniendo y cada vez que vamos a su casa nos encontramos a los gatos que siguen igual de mansos.

Pero a la gata madre nos la quedamos. La historia de esta gata es más bien un cuento de supervivencia. Resulta que mi gata nació en el patio de una casa vecina donde en aquel tiempo no vivía nadie. Poquito a poco empezó a pasear por las casas en busca de comida. En mi casa se metió a comer, pero nunca se dejaba tocar. Comía y salía corriendo. Hasta que un día se tiró desde la tapia hasta dentro del patio y se escondió en una caja de cartón. Le poníamos la comida y el agua ahí al lado de la caja, pero no se dejaba ver. Hasta que un día se coló en la cocina y poco a poco se dejó acariciar. Pero venía con la barriguita gordita y era porque iba a parir. Parece ser que estaba buscando un hogar y nos eligió a nosotros.

Pasados los años se hizo "nuestra" y de ser salvaje y callejera de convirtió en la gatita más casera. Compartía camita con los perritos y siempre nos esperaba en casa.

Pero un día salió de casa y volvió después de cuatro meses. Volvió miedosa, flaca, hambrienta y no nos dejaba que nos acercáramos a ella. Tardo unos días en volver a entrar en la casa. Y cuando paso otro año volvió a desaparecer. Nosotros siempre hemos pensado que alguien la había atrapado. Pero ya han pasado 5 años desde entonces y ni rastro de la gatita.

Los gatos son animales cazadores que les gusta salir a buscar y luego volver a su casa. Pero hasta un día que ya no vuelven.

Por la experiencia pienso que un gato se puede tener en un piso porque de ahí no sale y no se pierde, pero en una casa, un gato, aunque viva libre tiene muchos riegos en la calle.

Los gatos son encantadores, pero hay que tener en cuenta que también es una gran responsabilidad. Para mí un animal de compañía es uno más de la familia. Si mi gata no se hubiera colado en mi casa creo que nunca habría tenido un gato. Los gatos son callejeros y cualquier día salen a pasear y ya no vuelven. Y se les echan mucho de menos.

Pensadlo bien, dos veces, si podéis haceros cargo de un gato. Es un ser vivo, no es un peluche. 

 

Sed responsables,

bellamente.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios