Vamos al parque

Publicado el 17 de noviembre de 2023, 17:17

 ¿Qué tan difícil es la crianza y la maternidad? Últimamente se habla mucho sobre esto ¿verdad? ¿Qué tal la vida social? Esto mismo me pregunto yo muchas veces.

Después de un buen madrugón para llegar a buena hora al cole, el trabajo, las tareas de la casa, comer y otras cosas de la rutina diaria no veo nada mejor que tomarme un café doble. Y aquí me paro para un detalle y es que me encanta el café, es mi mejor aliado desde hace muchos años, me tomo hasta 4 en el día y que cada vez disfruto más del aroma y el sabor del café. Pero que también estoy segura que no soy la única y que tampoco somos pocas las que desde que somos madres le hemos cogido un cariño especial al café, por no decir que lo necesitamos en nuestro día a día.

Y vuelvo. Que me tomo mi café y salimos al parque a tomar un poco de aire y a jugar al futbol ya qué en casa, por culpa de la pelota, tenemos rotas las poquitas flores que nos quedan.

Que conste que no me gusta el fútbol, nunca me ha llamado la atención, pero esto de tener un hijo te hace cambiar muchas cosas. Me entenderéis perfectamente.

A lo que iba,

al ratito de llegar al parque empezó a entrar gente. Mamas, papas, niños, jóvenes, mayores, gente de todas las edades. Y ahora viene lo mejor. Pues que a mi hijo se le acercó un niño, un par de añitos menor, y le pregunto que si lo aceptaba para jugar. Mi hijo encantado lo recibió y compartieron juego y fueron amigos un par de horas. Jamás había pasado esto con otro niño en un parque. Parece mentira que diga esto, pero esta es nuestra la realidad. Mi hijo casi siempre ha sido rechazado cuando ha pedido compartir juego. Hoy día, la vida se ha puesto en un plan que ni siquiera los niños quieren jugar con otros niños.

Al parecer ese niño era encantador al igual que su mama. Tengo claro que según como son los papas son los hijos. La mamá del nene se acercó también y empezamos a hablar y por un momento parecía que nos conocíamos desde siempre. 

Contando todo esto, también quiero aclarar que no vengo a hablar de nadie por el estilo ni voy a dar detalles personales de nadie, sino que solo quería compartir la conclusión que saque una vez más de la vida social de cualquiera de nosotros. 

Con lo bonito que es ser amable. Con lo fácil que es saludar a las personas cuando las tienes delante o al lado. Con lo importante que es que seamos el buen ejemplo en todo para nuestros hijos. Y fíjate como las personas hacemos todo lo contrario, y aquí no me incluyo para nada. 

Poco se habla de lo difícil que es la maternidad y poco se habla de lo duro que es trabajar en esto de que nuestros hijos aprendan los principales valores de la vida.

Esa mamá del parque me demostró que todavía existen buenas personas y con buena educación pero que no es nada fácil conocerlas. Y me da la impresión de que este tipo de personas se relacionan cada vez menos con la gente, en general.

Ahora entiendo porque no soy la única madre que tiene pocas amigas por no decir ninguna. Que mis únicas amigas son las mamás de los amigos de mi hijo. Ahora entiendo porque hay vecinos y vecinas que solo se saludan cuando se encuentran en los parques y eso es porque sus hijos comparten ratos. Y también entiendo porque los niños no se aceptan los unos a los otros. Sé que con esto que acabo de decir abro un gran debate, pero es esta la vida y la realidad y no hay otra. Los hijos hacen lo que ven en sus padres. Y los padres hacemos cada vez menos vida social. De hecho, mi vida social es gracias a mi hijo.

Volviendo a la mama del parque, me marco mucho una de las cosas que me contó. Y es que, por lo visto un día, en los toboganes, un niño le daba empujones a otro niño más pequeño. Que cuando ese niño pequeño busco a su madre llorando para contarle lo que le había pasado su madre le grito “¡si te empujan, tú le empujas más fuerte y basta ya de quejarse!”

Y a mí estas cosas me ponen mala. No sé quién era peor, si el niño que daba empujones o la madre del niño que había sido empujado. No quiero ni pensar en el poco apoyo que sintió ese niño por parte de su madre. Que si tu hijo se siente atacado tú no puedes atacarle más, quitándole importancia a lo que a él le molesta o le afecta.

Por eso digo que no es difícil que nuestros hijos hagan las cosas bien. Lo difícil es que nosotros les demos el ejemplo. Los adultos nos huimos cada vez más. No somos capaces de aceptar que somos distintos en maneras de pensar y de actuar. No sabemos hablarnos con calma y con educación y tampoco hacemos el intento.

Veo muchas parejas que van con sus hijos al parque solamente para que se cansen y se acuesten temprano. A mí me han contado muchas mamás que salen porque los niños las tenían locas en casa. Que hay papas que se molestan porque sus hijos no les dejan tranquilos para ver la tele o el móvil. Esos papas quizás no entienden que los niños necesitan nuestra atención para crecer y aprender. De nada le vale a tu hijo estar jugando con amigos si ve que no estás ahí pendiente de él. Los hijos necesitan de nosotros hasta cuando están entretenidos, pero sobre esto hablare en otra ocasión.

Pues mi hijo no me tiene loca, ni vamos al parque para dejar la casa en silencio. Salimos para que se encuentre con algún amigo o para actividades que no pueda hacer en casa. Yo también estoy cansada de tanta crianza, de la maternidad, de los deberes, de jugar, de pintar, de preparar disfraces, pero nosotros en casa nunca nos aburrimos. Y yo conozco muchas familias que tienen a sus hijos entretenidos en casa hasta que llega la noche. Y todos tan felices. Que antes la vida no era como ahora. O por lo menos nadie la complicaba tanto. Todo, pesa y cansa mucho pero también todo pasa y cuando todo haya pasado nos encontraremos con jóvenes que ya no podremos manejar ni educar.

Consejos

  • Seamos un poco más amables ya que no tenemos nada que perder. Al contrario, tendremos más amigos del parque para pasar buenos ratos mientras nuestros hijos al vernos tranquilos y sociables ellos harán lo mismo.
  • Saludemos a la gente que la gente no muerde. Habrá personas que no te respondan, pero ellos se lo perderán. Sigo creyendo que todo rebota así que todo lo que hagas te viene de rebote.
  • Sonríe. Una sonrisa siempre queda bien.

 

Feliz finde,

Bellamente.

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